Parece mentira que esta película haya sido dirigida por Roland Emerich (si, el director al que le encanta destruir el mundo en cada película a base de efectos especiales mastodónticos). Obviamente todos los directores con cierta fama hoy en día tienen un pasado cinematográfico más discreto y humilde (Sam Raimi, Peter Jackson, Guillermo del Toro…), y Roland no iba a ser menos. Pues bien, una de sus primeras peliculitas es la que nos ocupa, El Secreto de los fantasmas, film de fantasía típicamente ochentera en la que dos jovencitos aficionados al terror sueñan con hacer su propia película (uy esto me suena a una peli “supuestamente mágica” estrenada este año...) y mientras se encuentran con las dificultades que esto conlleva (a pesar de que viven en Hollywood), uno de ellos hereda el reloj de su abuelo que oculta un gran secreto….
Vi esta película de pequeño y, aunque no recordaba absolutamente nada de ella (solo al mayordomo que aparece en la portada), mantenía un buen recuerdo en mi memoria. Pues bien, vista bastantes años más tarde me ha dejado un poco frío y con ganas de más.
La historia es muy simple y el guion no esconde demasiadas sorpresas ni giros… y además pasan muy pocas cosas interesantes y las localizaciones y escenarios son poco llamativos para ser una película de fantasía juvenil de 1987.
El villano de la película tiene un papel totalmente secundario y no aporta nada al conjunto. El mayordomo es un muñeco bastante entrañable y, aunque recuerda sospechosamente a otro personaje de otra película, es lo más destacable.
Llama la atención las alusiones a diferentes clásicos del terror (el Resplandor por ejemplo) durante toda la película, ¿acaso a Roland le gustaba el terror? Quien sabe… desde luego si le gustaba se ha olvidado totalmente de ello. Pero bueno, al final la pasta es la pasta, y si te puedes hacer rico haciendo películas aburridas y vacías de catástrofes, ¿Por qué vas a seguir haciendo lo que realmente te gusta? Que se lo pregunten a Peter Jackson (aunque en este caso no tengo nada que objetar a su saga de hobbits y de más familia).
Pues eso, peliculita intrascendente, ingenua y típica de la época. Con cierto encanto.
5/10





















